Desde el colegio Loyola, de Oviedo, nos llega “Rigoberto”, un divertido personaje que hace que el aprendizaje de la escritura sea mucho más divertido y motivador para los alumnos. El objetivo es trabajar la grafía huyendo de los tediosos cuadernos de caligrafía, en los que se suelen repasar las grafías de forma mecánica y con los que es difícil controlar la correcta direccionalidad del trazo.
Rigoberto nace de esta necesidad de trabajar la escritura de forma más lúdica y atractiva, provocando en los alumnos el gusto por la escritura y la práctica voluntaria. Los personajes fantásticos (monstruos, hadas, brujas, dragones…) son siempre del agrado de los niños y ayudarán a envolver la tarea en un ambiente de fantasía.
Los niños consiguen escribir con una letra ordenada, legible y con el trazo correcto, siempre respetando la pauta, que es la casa de las letras, donde se protegen del hambriento Rigoberto.
Ana Belinda Fernández (Oviedo)