¿Qué pasaría si Jean-François Champollion, quien descifró los jeroglíficos escritos en la piedra Rosetta, visitase a los alumnos del Ámbito Sociolingüístico de 1º de ESO? Se encontraría refranes escritos en castellano, en jeroglíficos y en emoticonos del WhatsApp, es decir, una versión modernizada de la piedra sobre la que él había trabajado y que le hizo famoso. Eso sí, con los refranes explicados. Pero, además, se encontraría el nombre de los escribas en un lenguaje también antiguo pero desconocido para él: el cuneiforme, la escritura sobre barro que utilizaban los mesopotámicos. Seguro que felicitaría a los alumnos por disfrutar de la actividad y por comprender la importancia de la comunicación escrita y basada en el concepto pictográfico.
Jose Torres Martínez (Gandía)